Villa Pueyrredón y Sportivo Tortuguitas se encontraron en un partido que resumió lo que sucede en tantas tardes de fútbol argentino: dos equipos que buscaron sin encontrar, que se defendieron sin sufrir demasiado, y que al final se fueron conformes con un punto cada uno. La cancha de Villa Pueyrredón fue el escenario de un empate sin goles, un 0-0 que no dejó vencedores pero tampoco derrotados, apenas dos equipos que se respetaron mutuamente y decidieron, casi tácitamente, que ese resultado era suficiente.
El local planteó un esquema de cuatro defensores con cinco en el mediocampo, una estructura diseñada para controlar el juego sin tomar riesgos innecesarios. Rocco Bengoechea, volante central de treinta y dos años, fue el corazón de esa estructura. Bengoechea tiene la experiencia de quien ha visto pasar los años en canchas modestas, de quien entiende que en el fútbol de estas ligas la consistencia vale más que la brillantez. Su presencia en el mediocampo fue ordenada, cumplidor de funciones sin pretensiones de protagonismo. Leonardo Etcheverry, lateral derecho de la misma edad, vigiló el flanco derecho con la seriedad del profesional que sabe que el oficio es lo único que le queda. En el arco, Tadeo Spinetta, apenas con veintidós años, tuvo una tarde tranquila: poco trabajo, pero seguro en lo que le llegó.
Sportivo Tortuguitas no generó mayores complicaciones. Su formación de cuatro defensores y cuatro mediocampistas con dos delanteros era más compacta, menos ambiciosa. Jorge Acosta, lateral izquierdo chileno, cumplió su rol defensivo sin desperdicios. Carlos Gómez, central argentino de treinta y dos años, fue sólido en la defensa. Y Gustavo Paredes, arquero de treinta y tres años nacido en Comodoro Rivadavia, apenas tuvo que intervenir en un partido que nunca tuvo ritmo ni intensidad para generar claridad ofensiva.
Lo que caracterizó al encuentro fue justamente la ausencia de momentos decisivos. No hubo ese instante donde uno de los equipos aceleró, donde alguien decidió que el juego necesitaba otra marcha. Ambos conjuntos parecían conformes con mantener el orden defensivo, con cerrar espacios, con jugar para atrás cuando la pelota no encontraba caminos hacia adelante. El fútbol que se vio fue el de equipos que no se conocen bien, que no confían demasiado en su capacidad ofensiva, que prefieren no errar antes que intentar brillar.
Al cierre, Villa Pueyrredón y Sportivo Tortuguitas se estrecharon las manos sabiendo que habían cumplido: cero goles en contra para ambos, cero sorpresas desagradables. En ligas donde los recursos no abundan y los objetivos son modestos, a veces un empate sin emoción es la mejor de las noticias. No fue un partido memorable, pero tampoco fue un fracaso. Fue, simplemente, lo que el fútbol argentino ofrece en tardes como esta: competencia sin dramatismo, compromiso sin inspiración.
CJ Villa Pueyrredón llegaba con 1 victoria, 1 empate y 3 derrotas en sus últimos 5 partidos.
Sportivo Tortuguitas llegaba con 1 victoria, 2 empates y 2 derrotas en sus últimos 5 partidos.
CJ Villa Pueyrredón (4-5-1): Manuel Molina, Tiago Pavón, Nahuel Pereyra, Christian Negrete, Sergio Rodrigo, Valentín Valeriani, León Villegas, Zaid Jara, Ismael Pratto, Thiago Torrisi, Cataldo Tricarico.
Sportivo Tortuguitas (4-4-2): Hugo Bonomi, Claudio Lagos, Juan Ortega, Renzo Varese, Ezequiel Sosa, León Saud, Valentín Russo, Benjamín Foyth, Valentín Reyes, Lauti Lazcano, Emanuel Barrenechea.
CJ Villa Pueyrredón, fundado en 1923, del barrio de Villa Pueyrredon, con 1.464 hinchas. Hace de local en el Estadio V.Pueyrredón.
Sportivo Tortuguitas, fundado en 1952, del barrio de Tortuguitas, con 1.239 hinchas. Hace de local en el Estadio Tortuguitas.
Próximo partido de CJ Villa Pueyrredón: vs su proximo rival — jueves, 23 de julio a las 09:00 p. m.hs
Próximo partido de Sportivo Tortuguitas: vs su proximo rival — jueves, 23 de julio a las 09:00 p. m.hs
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