Atlético Escobar no tuvo piedad. En casa, frente a un Sportivo Rosario Sur que llegó con intenciones defensivas pero sin las herramientas para sostenerlas, el equipo local arrasó con una efectividad casi cruel, cerrando el partido en los primeros veintidós minutos. Tres goles en menos de media hora no es casualidad: fue la combinación de un equipo que leyó bien el partido, supo dónde presionar y, cuando llegó la oportunidad, no perdonó. Los de Escobar plantearon un 3-5-2 defensivo que paradójicamente resultó ofensivo; los rosarinos, con su 4-3-3 más cauto, terminaron expuestos a cada avance local.
El primero llegó temprano, a los seis minutos. Bruno Paredes, el central colombiano de apenas dieciocho años que carga con historias de otros mundos en su bolso, apareció para abrir la cuenta. No fue un gol de laboratorio: fue oportunismo puro, un pibe joven que entiende que en la cancha no hay tiempo para dudas. Un minuto después, Kevin Aizpurúa, ese veterano bahiense de treinta y cuatro años que creció jugando entre las grietas de la ciudad, hizo el segundo. Aizpurúa sigue demostrando que la experiencia y la capacidad de leer el juego no se negocian con los años. Para el minuto doce, el partido ya estaba sentenciado. Luego llegó el cierre, casi una humillación: Luciano Tassinari, otro central que migró desde delantero por consejo táctico, no perdonó en el minuto veintidós cuando la defensa de Rosario Sur quedó completamente desmoronada. La jugada final fue pura definición: Tassinari la picó sobre Luis Bernardini, el arquero visitante, quien poco pudo hacer ante una acción decidida y bien ejecutada.
Pocho Baldo fue el director orquestal desde la defensa. Con dos asistencias y un rating de 8.4, el central de Comodoro Rivadavia se movió con tranquilidad en el medio del campo rosarino, generando superioridad numérica y permitiendo que Gianni Drago, su compañero de línea media, también tuviera libertad para avanzar. Drago, el volante central de veinticuatro años, completó una buena presentación con una asistencia y llegadas constantes. Sportivo Rosario Sur nunca encontró ritmo. Los visitantes llegaron planos, sin ese toque de creatividad que requiere romper un bloque defensivo ordenado. Pepe Venturini, su referencia ofensiva, no tuvo oportunidades reales para cambiar el partido. Los dos arqueros de Rosario —Bernardini con su herencia de tradición y Bignami como respaldo— poco tuvieron que hacer porque sus compañeros no generaron situaciones de riesgo.
El resultado fue categórico, pero no sorprendente. Atlético Escobar jugó con clara intención, aprovechó cada falla del rival y castigó sin clemencia. En veintidós minutos definió un partido que podría haberse extendido en la incertidumbre. Eso es fútbol local argentino en su expresión más directa: cuando un equipo entiende su tarea y el otro no logra contenerlo, el resultado tiende a ser de estos, amplio y sin discusión.
Club Atlético Villa Obrera llegaba con 1 victoria, 1 empate y 3 derrotas en sus últimos 5 partidos.
Sportivo Rosario Sur llegaba con 0 victorias, 0 empates y 5 derrotas en sus últimos 5 partidos.
Club Atlético Villa Obrera (3-5-2): Tato Dybala, Bruno Paredes, Pocho Baldo, Luciano Tassinari, Jorge Ortiz, Ramon Borghi, Mirko Pereyra, Gianni Drago, Francisco Arrojo, Kevin Aizpurúa, Maxi Nowicki.
Sportivo Rosario Sur (4-3-3): Diego Cabrera, Bautista Villa, Lionel Areta, Calleo Amezua, Ethan Mariño, Faustino Arroyo, Uriel Roldán, Rodolfo Vassallo, Rodolfo Santos, Ramon Cisneros, Manuel Sartori.
Club Atlético Villa Obrera, fundado en 1923, del barrio de Escobar, con 1.624 hinchas. Hace de local en el Villa.
Sportivo Rosario Sur, fundado en 1952, del barrio de Rosario Sur, con 1.692 hinchas. Hace de local en el Estadio Sportivo Rosario Sur.
Próximo partido de Club Atlético Villa Obrera: vs su proximo rival — sábado, 31 de octubre a las 10:45hs
Próximo partido de Sportivo Rosario Sur: vs su proximo rival — sábado, 31 de octubre a las 10:00hs
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